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El triunfo de la memoria: Entrevista a Hugo Salinas, director de Docúpolis
Si la gente recordase más a menudo que el primer cine -el que nació en 1896 con los hermanos Lumiére- fue documental, costaría mucho menos justificar la importancia, sentido y razón de ser de un evento como Docúpolis, el festival de documentales que se celebra desde hace siete años en el Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB). Concebido en su día como plataforma de investigación y reflexión por el colectivo Tercer Ojo, el certamen ha ganado peso internacional con el paso de los años hasta convertirse hoy en uno de los festivales más importantes en su género, un espacio abierto a la presentación, el debate y el conocimiento, donde concurren autores noveles y figuras consagradas para dejar meridianamente claro qué lugar ocupa el documental en una época de profundos cambios económicos, sociales, culturales y tecnológicos. Art Signal entrevistó al director del festival, Hugo Salinas, dos días antes de su inauguración y, poco más, poco menos, esto fue lo que nos dijo.

“Mother’s House”, François Verster, 2005, Sudáfrica, Betacam.
Docúpolis cumple siete años y lo hace situado como referente internacional. ¿Te imaginabas en su día un crecimiento como el que ha tenido?
Supone más bien la culminación de una ilusión que un día se hizo realidad y que ha seguido creciendo con el paso del tiempo. Para nosotros, es un orgullo constatar cada año el interés que despierta el festival en documentalistas de todo el mundo: este año hemos recibido más de 1.200 propuestas y se exhibirán trabajos de casi setenta países.
¿Qué características definen Docúpolis y qué lo diferencia de otros festivales parecidos?
Cuando nos planteamos el festival queríamos un concurso para que el público pudiese ver las últimas producciones a nivel internacional y al mismo tiempo hacer retrospectivas para bucear un poco en la historia y reconocer la labor de los documentalistas. Es muy importante también aportar formación. La idea es que Docúpolis se convierta en un gran taller documental, pero no a nivel de mercado porque no lo es y esto tiene que quedar absolutamente claro. Es un crecimiento colectivo y lo que se espera es que sea como un “boomerang cultural”, que todo el mundo se impregne de lo que se está viendo. Es una ventana hacia las culturas de todo el mundo.
Dentro de la evolución del festival, ¿cuáles han sido las principales dificultades que habéis encontrado?
Las limitaciones presupuestarias.
¿Puede decirse que Docúpolis sigue fiel a la filosofía que lo hizo nacer?
Con toda convicción. Nacimos independientes y seguimos siéndolo. Sabemos que somos frágiles, que nada está garantizado y que es un camino difícil, pero ahí seguimos. Con la sensación de pelear a la contra a veces pero satisfechos de lo que hemos sacado adelante con esfuerzo.
¿Qué criterios seguís para programar?
Tenemos en cuenta que las temáticas sean de carácter social y humanista, lo que no descarta otros temas. Depende también del tratamiento que se utilice, la experimentación, si es entretenido, el rigor, qué aporta, quién pone la mirada más artística o fresca sobre la realidad…
¿Ha cambiado el contexto de Docúpolis siete años después?
Absolutamente. Hay nuevos eventos que se acercan al documental desde otros prismas y que complementan la oferta del audiovisual dando más validez y sentido a nuestro festival. Soportes como Youtube o Google Video también han ayudado a la popularización del género. Pero lo más importante es que la experiencia obliga y, en ese sentido, somos aún más exigentes con nuestro trabajo.
Este año Eslovenia es el país invitado. ¿Qué nos ofrece?
Una ventana abierta a un país y unas costumbres que supongo que para muchos, como para mí, son completamente desconocidas. Tengo ganas de ver cómo responde el público. La selección la ha hecho el director del festival de cine de Liubliana -Simon Popek- y seguro que funcionará bien.
¿Qué destacarías de la programación de esta edición?
Yo invito a la gente a que se acerque. Entre documentales a concurso y actividades paralelas, hay oferta suficiente para disfrutar y pasarlo bien. Este año además contamos con la presencia de una celebridad internacional como Patricio Guzmán -director de “La batalla de Chile”, “Memoria obstinada”…- que se ocupará del seminario de cine documental. Lo recomiendo encarecidamente.
En los últimos tiempos, ha habido un auge del documental. ¿Qué perspectiva ves en el futuro del género?
El documental ha sido siempre el hermano menor del cine, así que este boom ayuda a situar al género en el sitio que se merece, como herramienta educativa, como forma de entender la vida, como memoria. Por lo tanto, pienso que ahora el cine documental ha recuperado el sitio donde siempre debió estar.
Pablo G. Polite es periodista y comisario independiente, reside en Barcelona.
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