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Matsui Fuyuko: Recuperación y reafirmación del nihonga
Texto y Entrevista por Jorge Larrañaga
Afortunadamente, y pese a que a veces lo parezca, el arte contemporáneo japonés no es tan plano —ni en contenido ni en elaboración— como los bocetos superflat de Murakami. Más allá de la temática manga, hay un grupo de artistas decididos a recuperar las técnicas de grabado y pinturas tradicionales, para refundirlas de una nueva modernidad en consonancia con unas técnicas artesanas que en manos de ancianos artesanos y olvidados catedráticos parecían condenadas al olvido. De entre este grupo de jóvenes artistas, es quizás Matsui Fuyuko quién mejor ha sabido reinterpretar el arte del nihonga en su estado puro, sin necesidad de ser iconoclasta. En la obra de Matsui, los pigmentos naturales usados en el proceso de construcción del nihonga se aglomeran surgiendo de un vacío etéreo, para metamorfosear formas espectrales residentes en la imaginería del terror tradicional japonés. Aunque tanto el estilo como la técnica empleada es puramente japonesa, se percibe una fatalidad propia del romanticismo del XVIII extremadamente perturbadora. Es más, el soporte tradicional en rollo contribuye rotundamente a crear una atmósfera que invita a la contemplación en una semipenumbra similar a la conseguida en el pequeño espacio (tokonoma) de una casa de té.
Además de participar en la muestra “No border” del Museo de Arte Contemporáneo de Tokio (MOT), en donde verdaderamente se dio a conocer al compartir espacio con otras jóvenes promesas del nihonga, Matsui ha realizado ya tres exposiciones individuales. Su última exposición, bajo el título “Narcissus” es una reivindicación como artista, en un momento en que su carrera artística se ve eclipsada por sus apariciones en los media. Nombrada mujer del año 2006 por VOGUE Nippon, la belleza de Matsui y sus apariciones en diversos medios como si de una modelo se tratase la convirtieron en “esa bella artista de excéntricas pinturas”, sin apenas conceder importancia a su trabajo. Sin embargo, Matsui reinterpreta el narcisimo como una forma de reafirmación individual, en donde el reflejo que ve es el de ella misma como artista, despojada de todas las frívolas etiquetas de autocomplacencia arrojadas por los media.
Hace unos meses se doctoró en la prestigiosa Universidad Nacional de Arte de Tokio, un paso académico que no es habitual para la mayoría de los artistas ¿Qué motivos le llevaron a hacerlo? ¿Alguna aspiración para dedicarse a la enseñanza?
Efectivamente en Japón no es un paso habitual realizar un doctorado en bellas artes, y fue durante una visita a Europa cuando me di cuenta que el tener un doctorado era realmente apreciado, y quizás por eso me decidí a hacerlo. Aunque mi aspiración es ser una artista, no una académica.
¿Qué piensa del mercado de arte japonés en el que los jóvenes artistas deben de alquilar espacios de arte para poder exponer?
Hay artistas que pagan hasta 2500 euros para poder exhibir una semana en una galería, aunque también hay galerías especializadas en arte contemporáneo que seleccionan artistas. En mi caso, desde el principio mi trabajo fue reconocido y no me he visto en esa situación, aunque creo que si tienen confianza en si mismos y en la calidad de su trabajo puede ser una buena opción para darse a conocer. Sin embargo, muchas veces los artistas presentan trabajos algo precipitados, y antes de querer exponer a toda costa enseñando cualquier obra en numerosas galerías, creo que es mejor desarrollar primero tu estilo para poder mostrar desde el principio una obra de calidad.
¿Qué opinión tiene de las bienales y demás acontecimientos colectivos en torno al arte?
He estado en la bienal de Venecia y en la documenta de Kassel, y aunque si bien es difícil encontrar algo interesante entre tanta cantidad de obras, creo que lo importante de esas exposiciones es el poder reunir artistas de distintos países y estilos en un único espacio.
¿Hay algún artista contemporáneo japonés que le guste?
No, ninguno.
Hace un par de años, Makoto Aida presentó un trabajo realizado para exhibir en la feria de arte contemporáneo de Madrid (ARCO). ¿Aceptaría realizar un trabajo por encargo? ¿Le gustaría que su trabajo se expusiese en una feria de este tipo?
No me importaría realizar un encargo, me lo tomaría como un reto. Me gustaría que mi trabajo se expusiese internacionalmente, pero esa es una decisión que tomaría conjuntamente con la galería que me representa (Galería Naruyama). En cualquier caso, imagino que elegiríamos cuidadosamente el emplazamiento.
Recuerdo que en una entrevista anterior, afirmaba que por medio de fotocopias ampliaba sus propios bocetos antes de realizar un cuadro. ¿Se sirve de alguna otra técnica no tradicional?
Utilizo siempre técnicas tradicionales de nihonga de forma estricta. Otros artistas mezclan esas técnicas con otras más modernas, aunque pienso que un artista debería de especializarse en una técnica en concreto, dominarla completamente, y alcanzar así una expresión plena. A veces el utilizar varias técnicas da una sensación de estar viendo algo inconcluso lleno de imperfecciones, porque el artista abarca muchas técnicas sin dominar realmente ninguna.
Sin embargo, aunque utiliza técnicas tradicionales, su estilo parece tener cierta reminiscencia del arte romántico europeo de finales del XVIII.
Pero no lo busco deliberadamente. Vivimos en una época de globalización, y aun pintando con técnicas tradicionales, me llegan influencias que van desde el pasado a la MTV. Por lo tanto mi estilo es fruto del tiempo en el que vivimos, particularmente del estilo que se respira hoy día en Japón, y no una mirada atrás.
Muchos artistas japoneses tienen claras influencias del manga. ¿Qué opinión le merece esta corriente?
El manga me parece una cultura interesante, pero no deja de ser una sub-cultura y no puede ser considerado como arte. Me gustaría que la gente apreciara más la cultura tradicional, y descubriera que es un arte bello, fuerte y erótico.
Últimamente se ha convertido en una figura popular, con numerosas apariciones en revistas de moda y televisión, medios que parecen dar más importancia a su aspecto físico que a su trabajo artístico. ¿Le preocupa esta banalización de su figura?
Yo soy una artista y no una modelo. Mis apariciones públicas las hago acorde a mi condición de artista, y no es mi problema si otras personas se fijan en mi aspecto físico antes que en mi obra. Es más, me llegan muchas ofertas para hacer anuncios y participar más en televisión, que sistemáticamente rechazo.
Takashi Murakami podría ser el ejemplo de “artista total”, con numerosas apariciones en los medios y una obra popular y extremadamente comercial, con colaboraciones frecuentes con grandes marcas ¿Qué opinión le merece?
Mi arte no es comercial. Sale de mis entrañas, y probablemente no le gusta a un público mayoritario, y yo no voy a hacer nada para cambiarlo. Ahora bien, si se diese la circunstancia que mi arte tal y como es ahora se volviera extremadamente popular, no me importaría colaborar con alguna gran empresa.
Su última exposición, “Narcissus”, hace una clara referencia al narcisismo. ¿Se considera una persona narcisista?
Si, soy narcisista, pero no en el sentido de pasarme el día mirándome en un espejo. El término narcisismo tiene un sentido negativo, pero es simplemente un mecanismo contra la fobia personal, resultado de un reforzamiento de la identidad personal.
¿Deliberadamente decidió realizar una exposición partiendo de este tema?
En esta ocasión tenía en mente el tema del narcisismo, y las obras apuntan en esa dirección. Aunque normalmente después de realizar varios trabajos, intuyo una unidad y pienso un nombre para la exposición.
Para algunas de sus obras dice haber encontrado inspiración en artistas clásicos como Soga Shohaku o Hasegawa Tohaku. ¿Hay alguna inspiración particular en esta última exposición?
No hay una inspiración deliberada, ni he intentado seguir ningún modelo. Sin embargo, viendo mis cuadros a posteriori, se pueden intuir parecidos con estudios de anatomía de la época Edo, y también los mordiscos de animales es un tema recurrente en los rollos sobre el infierno budista (jigoku-e).
Artistas como Tenmyouya Hisashi, Akira Yamaguchi, Mise Natsunosuke o usted misma han dado lugar a una corriente bautizada como neo-nihonga. Es más, con algunos de estos artistas participó en una exposición colectiva en el MOT. ¿Se puede hablar de un grupo?
Realmente no creo que pueda hablarse de un grupo, sino simplemente de una tendencia. Cada uno realiza independientemente su trabajo.
Jorge Larrañaga es crítico de arte y fotógrafo freelance residente en Tokyo (Japón).
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2 comentarios
1. Martha Garcia // Enero 13, 2008 - 4:18 #
Me gustó mucho la obra de Matsui Fuyuko. Felicidades. I liked the work of Matsui Fuyuko very much. Congratulations.
2. Marlitt // Junio 21, 2008 - 4:56 #
Matsui es una de mis pintoras favoritas y no sólo contemporáneas. He tenido la gran oportunidad de acudir a algunas de sus exposiciones individuales y colectivas. En el caso de las colectivas he de decir que su trabajo destaca y por mucho. El detalle del trabajo refleja la planeación rigurosa que ha hecho de la obra. Justo como lo asegura en la entrevista. Me pregunto hasta qué punto radica en esa característica su éxito.
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