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Pekín #798

Por Jorge Larrañaga

El ascenso económico del gigante chino, se ha visto acompañado de una explosión “creativa” que ha inundado el mercado mundial de arte contemporáneo –si no creativa, sí una marea de arte dispuesta a plantar cara al arte occidental, al igual que sucede en otras áreas en donde el orgullo chino se prima con política y subvenciones. Para muchos, el centro de operaciones se sitúa en el distrito de Dashanzi, una zona de galerías de arte principalmente foráneas, conocida popularmente como distrito 798. En esta zona permitida por el gobierno, se sucede el intercambio del capital por el arte, consolidándose como la plataforma desde la que promocionar arte chino, a la vez que una importante atracción turística en donde se ofrece una falsa muestra de libertad de expresión, supeditada a una libertad artística orientada a un mercantilismo auspiciado por el gobierno. No es fortuito que el epicentro del arte chino se situé en el centro político del país, ya que si estuviese en las más laxas ciudades costeras, no se podría ejercer un férreo control gubernamental. Y aunque el distrito 798 gozaba de algunas prebendas que hasta el 2005 hicieron que su continuidad pendiese de un hilo, hoy en día se ha consolidado como un importante negocio, que para muchos artistas locales no es más que un lugar de exhibición en donde artistas vendidos bailan al son de los gustos extranjeros. Aunque lo cierto es que sin la ayuda extranjera no se hubiera llegado a la consideración que hoy en día tiene el arte contemporáneo chino.

Reportaje fotográfico del Distrito #798 de Pekín por Jorge Larrañaga.
Cortesía del autor.

Las galerías extranjeras abrieron las puertas al negocio del arte a los artistas chinos –muchos de ellos reconvertidos en galeristas a raíz de las perspectivas económicas–; crearon un diálogo intercultural entre China y occidente; y principalmente ofrecieron un espacio en donde tenía cabida el arte contemporáneo, que desde su primera represión a principios de los ochenta no disfrutaba del favor gubernamental. Si bien hoy día existen museos como la China National Art Gallery o el Millenium Monument Art Museum, que ocasionalmente ofrecen exposiciones de arte contemporáneo, son galerías extranjeras las principales depositarias de las nuevas tendencias chinas. Una heterogénea mezcla de espacios de diferentes nacionalidades, en donde España es uno de los pocos países europeos sin “sucursal” en Pekín. Dos galerías fueron claves en esta apertura cristalizada hoy en día en el distrito 798: la pionera Red Gate Gallery, fundada en 1991 por el australiano Brian Wallace cercana a la estación de Beijing, y la estadounidense The Courtyard Gallery, abierta en 1996 en una sección de la Ciudad Prohibida. Ambas galerías son hoy dos prestigiosos espacios para la promoción de artistas chinos, que además de ser esenciales en la escena de arte de Pekín, gozan de reconocimiento internacional como exportadoras de talento chino.

La presencia de extranjeros en el distrito 798 no es nueva. Fueron ingenieros y arquitectos de la Alemania del este, quienes desafiando al gusto soviético, ayudaron a crear esta pequeña ciudad fábrica de reminiscencias Bauhaus terminada a finales de la década de los cincuenta. Modelo ejemplar de factoría en China, tras las desregulaciones de Deng Xiapoing las fábricas del distrito quedaron obsoletas y prácticamente abandonadas a principios de los noventa. El gran espacio libre de esta y otras zonas industriales limítrofes, llevaron a que en 1995 la Academia Central de Arte (CAFA) abriera un lugar de exhibición en la cercana fábrica 706. Este fue el primer movimiento descentralizador, en donde el arte abandonaba el cada vez más imposible y sujeto a especulación centro de Pekín, para situarse en la periferia a bajo coste. Cuando Robert Bernell decidió mover su librería de libros de arte y diseño al distrito 798 en el 2001, sólo contaba como vecinos “artísticos” al catedrático de escultura de la CAFA Sui Jianguo, que había montado su estudio en un área cercana, y al novelista y músico Liu Suola. El estadounidense Bernell era conocido como editor de chinese-art.com, el primer e-zine en inglés sobre el arte contemporáneo chino, además de regentar el proyecto librería/editorial conocido como Timezone 8. Su decisión de trasladarse a este espacio sólo obedeció a una premisa: espacio barato. Poco tiempo después, Huang Rui llegó al distrito, y con él empezó la metamorfosis de Dashanzi hasta lo que hoy día conocemos.

Reportaje fotográfico del Distrito #798 de Pekín por Jorge Larrañaga.
Cortesía del autor.

Huang Rui, artista que había sufrido los efectos de la revolución cultural, perteneció al grupo artístico de avant-garde conocido como xingxing (estrellas), censurados a finales de los setenta. A mediados de los ochenta, siguiendo la estela de muchos artistas chinos, se refugió en Japón, donde se casaría y obtendría años más tarde la ciudadanía. En Japón participó en varias exposiciones y entabló amistad con Tabata Yukihito, de Tokyo Gallery, comisario, entre otras exposiciones, de “Chinese Contemporary Art Now”. Con los nuevos aires de apertura de un país de crecientes potencialidades, Huang Rui decidió reestablecerse en Pekín en el año 2000, y alquiló una vieja fábrica de doscientos metros cuadrados en Dashanzi. Al poco propuso a Tabata la creación de un proyecto experimental de arte no comercial, aprovechando alguna de las inmensas naves industriales de la zona. Tabata se trasladó a la zona, mostrando bastante escepticismo en cuanto a la viabilidad del proyecto, principalmente por el grado de dejadez de muchas de las fábricas, y de la ingente cantidad de dinero necesaria para acometer las reformas. Huang Rui sin embargo prometió a Tabata que el mismo se encargaría de la reforma, y que la haría acorde a un ajustado presupuesto. Con sus propias manos y reciclando materiales, Huang Rui terminó su estudio-residencia y la galería Beijing Tokyo Art Projects (B.T.A.P.), primer espacio expositor del distrito 798. Más de mil personas atendieron a la inauguración de este espacio, que desde su construcción disfrutó de cobertura internacional gracias a la prestigiosa revista de tendencias “Wallpaper”. Una de las claves del éxito de esta iniciativa fue sin duda el carácter templado y cuidadoso de Tabata. Mientras que Huang Rui apostaba por un proyecto artístico antisistema que tensara al límite las nuevas libertades chinas, Tabata decidió no ir a contracorriente. Primero, pidiendo que se mantuvieran los eslóganes maoístas que adornaban las paredes de hormigón de la fábrica, y segundo, nombrando como comisario de la galería a Feng Boyi, reconocido crítico de arte y comisario que goza de favor político, en contra de la opción presentada por Huang Rui, que quería como comisario a Li Xianting, crítico de arte antigobierno famoso por sus numerosas exposiciones censuradas. La decisión resultó ser acertada: no han habido problemas de censura, y las relaciones con la administración local son buenas, pese a las noticias que ha habido en los últimos años sobre la destrucción de este emplazamiento. A un ritmo acelerado, enésimo ejemplo de cómo se han sucedido las cosas en China en la última década, galerías, cafés, tiendas y demás comercios relacionados con el arte se han establecido en el distrito 798. A día de hoy hay unos cuarenta estudios de artistas, algo más de cuarenta galerías de todos los tamaños y todos los países, y algo menos de treinta oficinas relacionadas con el diseño, la moda o la publicidad. Se completa el barrio con restaurantes, cafés y clubes de diseño, que convierten a esta zona gris de paredes con hollín y tuberías vistas en el centro artístico-cultural de China.

Aunque nadie sabe que pasará tras los Juegos Olímpicos de Pekín y la EXPO de Shangai, cuando el mundo no esté ya tan pendiente de China, los promotores de la zona son optimistas y creen que el distrito de arte 798 permanecerá. Más aún cuando la fundación Ullens ha acondicionado un espacio de cinco mil metros cuadrados (el mayor de la zona) que por el prestigio y tamaño de las colecciones alcanza la categoría de museo. Espacio por el que ya mostró su interés la fundación Guggenheim, que si nos atenemos a los rumores, sigue buscando terreno en la zona en dura pugna con el MoMA y el Pompidou. Sin embargo, el distrito de Dashanzi hoy día no es el barato espacio de sus inicios. Al igual que sucedió con el barrio del East Village de Nueva York en los setenta, la escalada de precios del terreno (triplicados desde el 2002) ha llevado a muchos artistas a cambiar de aires. Siguiendo más al este por la misma autopista que conduce al distrito 798, encontramos el East End Art District, uno de los nuevos lugares elegidos por muchos artistas como residencia, y que ya cuenta con importantes galerías como China Art and Archive Warehouse, China Contemporary Art Institute, UniversalStudios-Beijing Art Center y la galería belga F2. Mucho más al este encontramos Feijacun, una colonia de artistas levantada en los restos de otra factoría, muchos de los cuales fueron víctimas de la destrucción de la colonia Suojiacun en el 2005 declarada ilegal por el gobierno. Aunque si hay una iniciativa que realmente perdurará es la que se está llevando a cabo en Songzhuang, una pequeña ciudad al este de Beijing que el gobierno pretende que sea el centro cultural de China. Pase lo que pase con el distrito 798, lo cierto es que siempre será recordado como el lugar en donde el arte chino salió de las sombras, y bajo la tutela censora del gobierno encontró su propia personalidad e importancia en el panorama internacional.

Galerías Seleccionadas

Galleria Continua – Prestigiosa galería italiana inaugurada a finales del 2005, que contó con las aclamadas exposiciones en solitario de Chen Zen y Daniel Buren. 798 Photo Gallery – Primera galería china que se especializó en fotografía. Aunque principalmente muestra fotógrafos chinos, ocasionalmente exponen también famosos fotógrafos extranjeros. Cuenta con una completa librería de libros de fotografía. White Space Beijing – Sucursal de la galería berlinesa Alexander Ochs. Interesantes las colaboraciones e intercambios colectivos entre artistas chinos y europeos. South Gate Space – Espacio multiusos gestionado por Huang Rui, dedicado a conciertos, actuaciones, teatro, opera, etc. China Art Seasons – Galería de Singapur con una extensa muestra de arte chino y del sudeste asiático. Es también residencia de artistas. Marella Gallery – Galería milanesa que tras producir exposiciones de video arte en diferentes localizaciones, por fin en el 2005 estableció su base permanente en el distrito 798. Exposiciones de artistas chinos emergentes y consolidados. 25000 Cultural Transmission Center – Además de exposiciones, conferencias y residencia de artistas, es el centro del proyecto “La larga Marcha”, en el que un grupo de artistas emula los 25.000 li (100.000 Km) que recorrió Mao y su ejército rojo. Chinese Contemporary – Galería británica de trescientos metros cuadrados centrada en artistas chinos posteriores al 89.

Jorge Larrañaga es crítico de arte y fotógrafo freelance, reside en Tokio (Japón).

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ART SIGNAL MAGAZINE 2007-2008 | PUBLICADO CON WORDPRESS | ISSN 1988-2033